Argentina - Los circuitos de las redes de prostitución


Argentina - Los circuitos de las redes de prostitución

Fuente: http://www.diariolarepublica.com.ar (de la ciudad de Corrientes)





 

 






El tráfico de personas para someterlas a explotación sexual ha sido motivo de denuncia de numerosas organizaciones, instituciones y familiares de las víctimas que se han manifestado en contra de una problemática.

 

Naciones Unidas considera a la explotación sexual como la tercera actividad ilícita más lucrativa del mundo, después del tráfico de armas y de drogas. La Argentina no escapa de esta realidad, en donde las redes se han ido fortaleciendo en los últimos años y han sabido adaptarse a los cambios económicos. Las provincias del Norte del país, son el semillero de donde se nutren las redes clandestinas de prostitución para acrecentar la oferta de sexo en el resto del país, y a su vez abastecer al mercado internacional.

 

  • La trata de personas recauda anualmente alrededor de 32.000 millones de dólares.
  • Actualmente, el Tráfico de Seres Humanos rinde 843 mil Euros por hora.
  •  En 2005 se calculaba que, a nivel mundial, 2.400.000 víctimas de trata estuvieron trabajando en condiciones de explotación, según lo manifestado por la Organización Internacional de Migraciones. En todo el mundo, unas cuatro millones de mujeres y niñas son vendidas cada año para ser sometidas a la esclavitud y a la prostitución.
  • Sólo en 2002, afirma un estudio de Unicef, 1.200.000 niños y niñas fueron traficados internacionalmente con fines de explotación sexual o laboral.
  • Más recientemente, en América latina, 2 millones de niñas, niños y adolescentes fueron víctimas de la explotación sexual comercial y laboral, dentro y fuera de las fronteras de sus países de origen.
  • En la Triple Frontera que comparten la Argentina, Paraguay y Brasil, al menos 3.500 niñas, niños y adolescentes sufren explotación sexual.

 

 

En la Argentina, ya hay casos resonantes que hablan más de redes organizadas y prácticas habituales que de casualidades: Marita Verón, Fernanda Aguirre, Annagreth Würgler son sólo algunas de las más renombradas, mientras otras han sucumbido en el silencio que impone la pobreza, la marginalidad y el desinterés de una sociedad que juzga.

  • La Organización Internacional del Trabajo estima que en nuestro país hay al menos medio millón de personas involucradas en trata y tráfico sexual: en promedio, se notifican diez casos por día.

 

Las últimas investigaciones disponibles señalan que el crecimiento de este delito se debe en gran parte a la carencia de legislación punitiva específica. Lo que estaría generando, que quienes se dedicaban al tráfico de armas, pero sobre todo de drogas, se estén pasando al negocio de la compra y venta de personas: porque es más fácil sortear la ley; porque las rutas nacionales e internacionales son similares, lo que hace que ya estén aceitadas las redes de corrupción; y finalmente, porque una persona es un producto con alto valor de reventa. Las drogas se venden y consumen, las armas pueden ser revendidas, pero pierden valor. Una persona e

sclavizada, en cambio, puede mantener y hasta aumentar su valor de reventa durante varios años.

 

Daño de por vida:

De acuerdo a la Organización Panamericana de la Salud, las víctimas de este delito presentan graves secuelas físicas y psicológicas, muchas de ellas de por vida.

Su salud sexual y reproductiva es amenazada por la exposición constante a las enfermedades venéreas y a embarazos no deseados.

En lo que respecta a la salud mental, las manifestaciones de las secuelas habitualmente son el aumento de la sensación de desamparo, decae la autoestima, y las víctimas hablan de depresión y de su deseo de suicidarse.

 

Reclutamiento:

Estudios internacionales demuestran que el modus operandi en la captación de las víctimas es similar en todas partes. Algunas veces se reclutan mujeres que nunca han ejercido la prostitución, lo que les asegura el silencio de las víctimas, producto de la vergüenza y el miedo al rechazo familiar y social al que pueden verse expuestas una vez devueltas a su lugar de origen. En otros casos, son mujeres que presentan grandes carencias económicas y desprotección social que ven una oportunidad de salir adelante en lugares distantes. A su vez, en la mayoría de los casos, les ofrecen trabajos engañosos, que al llegar al lugar de destino les dicen que no resultó y que deben p

rostituirse para pagar la deuda contraída con quienes les financiaron el viaje, deuda que se vuelve impagable.

La explotación sexual es la forma más moderna de esclavitud, anualmente miles de mujeres en la Argentina padecen la desaparición sistemática para pasar a pertenecer a un circuito siniestro del que muy pocas consiguen escapar, y menos aún consiguen volver a sus vidas anteriores sin terribles secuelas. Este flagelo lo padecen en silencio en una sociedad que no se solidariza con las víctimas y que prefiere no denunciar. A su vez, quienes se dedican a esta actividad encuentran en el vacío legal, el espacio para fortalecer el negocio clandestino de la prostitución y gozar de impunidad a la hora de secuestrar, violar y explotar hasta la muerte a sus jóvenes víctimas.

 

Una mujer vale entre $100 y $5.000










Un estudio de la Organización Internacional para las Migraciones (OIM), publicado por Página/12, sobre la trata de personas para la explotación sexual en Argentina, se estima que por una mujer se paga entre 100 y 5.000 pesos, dependiendo de la zona, la edad y las características de la “mercadería”. En 2006, sólo en Buenos Aires se atendieron a 120 víctimas de trata: más del doble que en 2005. “Esto revela que es un problema en aumento en el país y, por lo que se puede ver en los periódicos, hay varios centenares de mujeres que han desaparecido que se presume son víctimas de la explotación sexual”, expresa el informe. A su vez, la OIM identifica a Misiones como el área principal de reclutamiento, desde donde son llevadas para ser explotadas a prostíbulos de Buenos Aires, Córdoba, La Pampa, Entre Ríos, Santa Cruz, Chubut y Tierra del Fuego. Los pocos controles fronterizos no son decisivos en el aumento de la trata, ya que la mayoría de los casos son internos y se dan por una combinación de factores, de los cuales el predominante es la exclusión social que crea un ambiente propicio para que el comercio se propague. Personal de Migraciones de Puerto Iguazú estima que el 20% de las jóvenes captadas tienen menos de 18 años y que en muchos casos el reclutamiento está a cargo de algún familiar o conocido que cobra entre 1.000 y 1.500 pesos. La forma más común de captación es el engaño, pero también es usual el secuestro. Sin embargo, estos casos no ocupan las principales páginas.


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